“HAGAMOS AL HOMBRE
A NUESTRA IMAGEN,
CONFORME A NUESTRA SEMEJANZA”
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12º Campamento Nacional de iglesias en Colombia.
Finca Solnock frente a Barbosa, Santander, Colombia.
Enseñanza de
Gino Iafrancesco V.
3 de julio de 2007
Oración
Querido Padre, te damos gracias porque nos has permitido llegar hasta aquí; ¡Y cómo nos has enseñado, Señor! Tú quieres que sigamos tomados de Tu mano, para que podamos sortear lo que resta, en estrecha unión contigo, en comunión contigo. Nosotros, Señor, entregamos en Tus manos toda nuestra incompetencia, y la dejamos ahí, confiados en Tu infinita gracia. Te pedimos que nos concedas seguirte en el espíritu; ayúdanos a todos para que podamos estar atentos a Tu propia persona; sí, que podamos estar atentos a Ti, y que Tú nos puedas ayudar; enséñanos a dejarnos ayudar. Oramos en el nombre del Señor Jesús. Amén.
Grano lleno en la espiga
Inicialmente estaríamos tomando algunos versos de
"Decía además…"; tenía que completar el consejo de Dios; por eso Él dice también: "además"; siempre necesitamos tener en cuenta los "además" del Señor; son estos "además" los que completan el cuadro, los que nos dan la plenitud, los que nos dan el equilibrio.
"Decía además: así es el reino de Dios, como cuando un hombre echa semilla en la tierra; y duerme y se levanta, de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que el sepa cómo." Así es el reino de Dios: como un hombre, y ese hombre tiene una semilla, y esa semilla tiene la capacidad de brotar durante la noche, no se sabe cómo; pero brota y crece sin que él sepa cómo. V28."Porque de suyo lleva fruto la tierra…". La tierra está programada para esto, gracias a Dios; "primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga; y cuando el fruto está maduro, en seguida se mete la hoz, porque la siega ha llegado."
La siega llega cuando el fruto está maduro; ese es el tiempo de la siega. El tiempo de la siega no es un tiempo cronológico, sino que es un tiempo “kairòs”. La palabra “cronos” se refiere al tiempo externo, se refiere al tiempo de los segundos, de los minutos, de las horas, de los días, de las semanas, de los meses, de los años, de los milenios. Pero “kairòs” se refiere al tiempo de la sazón. "Sazón" es cuando las cosas han llegado a su punto; y ese es el tiempo que Dios está esperando; ese es el “kairòs” de Dios.
El Señor comparó el reino de los cielos con figuras del mundo vegetal, también con figuras del mundo animal, como los peces, como las ovejas, y con figuras del mundo mineral, como las piedras preciosas, como ellas se forman. Y aquí Él toma el mundo vegetal; y del mundo vegetal aprendemos una analogía, una parábola acerca del reino de Dios espiritual.
Hay un “kairòs”; y ese “kairòs” se ha de dar; la semilla que fue plantada producirá el efecto del fruto en su “kairòs”; eso, gracias a Dios, no faltará; gracias a Dios que podemos mirar a aquella palabra que salió de la boca de Dios, la cual tiene el poder de realizar, como cantábamos aquí, "lo que Él se propuso cuando la envió". Es bueno, entonces, que miremos un poco a la semilla que fue plantada, para ver cuál es la cosecha que será recogida. Podemos decir con toda certeza que habrá una cosecha, que Dios recogerá la cosecha de lo que plantó. Esa es una cosa que Dios dijo que El haría; es algo que decidió
Para ver la semilla sería bueno, entonces ahora, que nos vamos al libro del Génesis; vamos a entender un poquito esta semilla; son cosas que los hermanos, yo creo que la mayoría, ya entienden; y estamos exponiéndonos una vez más, en la presencia del Señor, a Su palabra, a la luz de Su espíritu, para que Él mismo vivifique nuestro espíritu, nos nutra y fortalezca, creciendo en nosotros esa palabra.
Hagamos
En el Génesis, capitulo uno, en el verso 26, allí está la semilla que Dios sembró al principio y ha de cosechar en el ámbito del reino de Dios; aquí están dichas las palabras de otra manera; pero en el fondo se trata de algo igual; se trata de la misma cosa prácticamente. Entonces, vamos a leer aquí: "Entonces…", ya después de que había preparado todo lo demás; "Entonces…"; hacia ese “entonces” era que apuntaba el Señor; "…dijo Dios:", Elohim; dice aquí la palabra "Elohim": Dios, con esa terminación plural hebrea im implicando
De manera que Dios sigue haciendo esto; porque, cuando Él comenzó, Él no terminó de hacer todo lo que dijo: "hagamos…"; cuando El dijo: "hagamos…", Él pensó en algo más completo que lo que llegó a comenzar a suceder cuando Adán y Eva fueron creados y colocados en el jardín del Edén. Cuando Adán y Eva fueron colocados en el jardín del Edén, Dios comenzó a hacer, e hizo, pero no terminó de hacer, porque antes de que el plan se cumpliera con el hombre, con esta primera pareja, y con los hijos de esta pareja, que llenarían toda la tierra, hubo una oposición que Dios ya conocía; pero Dios ya había dicho antes: "hagamos…"; ya lo había dicho Dios; por lo tanto, a pesar de la terrible oposición de Satanàs, el Señor continuó trabajando. Él descansó del trabajo de la creación; pero como hubo una caída, entonces ha habido también un trabajo de redención; y por eso el Señor Jesús dijo: "mi Padre hasta ahora trabaja y Yo trabajo".
En cuanto a la creación, ya ese trabajo fue terminado, ya el Señor descansó de ese primer trabajo; descansó en el séptimo día; pero ahora, cuando apenas estaba comenzando ese séptimo dia, lo que el hombre había llegado a ser, pero sin que el hombre todavía alcanzase lo que estaba en Su corazón, vino ese accidente ya previsto por Dios. Y ese accidente no frustró a Dios; ese accidente era conocido de antemano por Dios; Dios lo permitió muy a propósito, porque Dios, cuando toma una decisión, lo hace con mucha sabiduría, y siempre lo hace conforme a Su carácter, y lo hace para un bien. Entonces, sí, Él permitió que se rebelara Lucifer; Él no lo hizo rebelarse; Lucifer se rebeló solo; pero Dios ya lo sabía y lo permitió. Dios permitió la caída de la tercera parte de los ángeles; permitió la introducción del mal en el cielo y en la tierra; Dios permitió la caída del hombre. Todo eso lo hizo Dios con un propósito.
Todo ese accidente, que fue previsto por Dios, en nada cambiaría la decisión de Dios cuando dijo: "hagamos…". Al contrario; ahora la cosa se puso más interesante; ahora se va a ver quién es Dios. Si no hay oposición, y si esa oposición no es terrible, y si el mal no es tan terrible, entonces no conoceríamos a Dios. Solo Dios es capaz de admitir una oposición tan terrible, y que llegue a haber una condición tan terrible; porque Él es Dios. No hay oposición para con Dios. No existe el dualismo. Nosotros tenemos oposición, y el diablo odia a Dios; pero como no le puede hacer nada, se propuso dañarnos a nosotros. Pero así como el diablo se propondría dañarnos a nosotros, el Señor se propuso antes hacernos a nosotros hasta el final. Él dijo: "hagamos…", y comenzó a hacerlo, y continuó ahora, después de la caída, haciéndonos; y en ésto es que Dios nuestro Padre, Su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo están ocupados; en ésto es en lo que ellos están ocupados; ésta es la principal ocupación del universo, la ocupación de Dios; las demás son subsidiarias, pero este es el asunto que está aconteciendo: "hagamos…".
Le haré
Antes de terminar de leer aquí en el capitulo uno, verso 26, en "hagamos", vamos a ver ese mismo hagamos en el capitulo dos. En el capitulo dos dice el verso 18:"Y dijo Yahvé Elohim (Jehová Dios): no es bueno que el hombre esté solo; le haré…"; ésta es otra vez en que Dios hace; "…le haré ayuda idónea"; ¡oh!, cuando uno ve una pobre costilla, uno dice: pero ¿qué puede salir de ese pedazo de hueso? eso somos nosotros, un pedazo de hueso desprendido, ¿verdad?; pero Dios dijo; "le haré…"; con eso, con ese pedazo de hueso, "le haré ayuda idónea"; le haré; esto fue lo que el Padre dijo que haría, y eso es lo que el Padre ha estado haciendo. Porque, claro, nosotros sabemos que Adán y Eva, quienes fueron este hombre y esta mujer del capítulo dos, son figura de Cristo y
Al hombre
Entonces, volvamos allí de nuevo al capítulo uno, a la segunda expresión; "hagamos al hombre…". Aquella semilla, de aquella parábola, el Señor Jesús, el Hijo del hombre, el prototipo del hombre, del nuevo hombre, el cuerpo de Cristo que sería el hombre que cumpliría el objetivo de Dios, cuando dijo: "hagamos al hombre". No dijo: "hagamos un hombre"; no dijo: "hagamos al primero de los hombres; vamos a hacer al marido de
A nuestra imagen
Entonces dice aquí, hagamos al hombre; otra vez habla en el plural; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; "…a nuestra…". Aunque en la divinidad el Hijo solamente es la imagen, el Padre y el Espíritu Santo con el Hijo dicen: "nuestra imagen"; porque el Padre, que no es la imagen, sino que el Hijo es la imagen, el Padre se siente representado perfectamente en esa imagen la cual es Su Hijo; todo lo que el Hijo es, el Padre lo es; digamos nosotros, hablando lógicamente, no ontológicamente, porque en
Carácter
En el Nuevo Testamento aparece la palabra “imagen” varias veces; y entre esas veces, algunas de ellas las usa Pablo, si no le atribuímos Hebreos a Pablo; yo se lo atribuyo a Lucas; pero las otras veces, en Segunda a los Corintios 4:4, en Colosenses 1:15, aparece Pablo usando en griego la palabra “imagen”, que luego utiliza también la epístola a los Hebreos, igualmente como imagen. La palabra “imagen”, en el idioma griego, es "carácter"; la imagen es el carácter. Así como a las letras de una máquina de escribir también se les llama “caracteres”, que son la exacta reproducción o representación; eso es lo que está incluido en la palabra “carácter”; está incluido el sentido de representación fiel. Una representación que pueda ser reconocida por el Padre. nosotros sabemos que el Padre reconoció la representación que de El hizo Su Hijo; "Éste es mi Hijo amado, en el cual yo tengo contentamiento; a él oid"; y Jesús decía: "las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el que me envío me ha dado mandamiento de lo que he de decir y de lo que de hacer". Él vivía en estrecha comunión con el Padre, conociéndolo en Su íntimo, para poder representarlo fielmente, sin exagerar, sin desequilibrio, sin acrécimos, sin carencias, sin una representación infiel. El Hijo es la imagen del Dios invisible. El que ha visto al Hijo, ha visto al Padre; el Padre es conocido en el Hijo; el Hijo representa, canaliza, colabora, hace todo juntamente con el Padre, y no solo juntamente, sino como Él dijo también, Igual que el Padre. O sea, como se dice en
En Proverbios 8, aparece el Hijo llamado como el arquitecto del Padre, especialmente en algunas traducciones; especialmente en portugués, cuando habla
Imagen y semejanza
"Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…"; imagen, tiene, pues, que ver con representación; y semejanza tiene que ver con compañerismo, tiene que ver con afinidad, tiene que ver con tener un mismo sentido, un mismo propósito, un mismo espíritu, un mismo carácter; todo eso está implicado en la semejanza; esas dos cosas tienen que estar juntas; para que pueda haber representación, tiene que haber semejanza; si no hay semejanza, ¿cómo va a ver representación? Entonces, por eso es que el Hijo conoce al Padre, contiene al Padre, lo conoce íntimamente, concuerda con El, es uno con El, no solamente en esencia; porque ellos tienen y son la misma esencia, porque son un mismo Dios; pero como personas también son uno moralmente, también son uno en propósito, como dicen los testigos de Jehová; ellos dicen solo la parte de que son uno en propósito, mas dicen que no en esencia; pero es en las dos cosas, tanto en esencia como en propósito.
Hay una relación tan estrecha entre el Padre y el Hijo y que es el Espíritu, la cual es el prototipo de lo que se le ocurrió a Dios hacer de
En función del Hijo
Entonces, fíjense en que por el solo hecho de ser humanos, y mucho más, por el hecho de ser
Imagen
Entonces dijo el Señor: "hagamos al hombre a nuestra imagen…". En Colosenses 1:15, también viene hablando Pablo de que Dios, a
¿Por qué estamos viendo esto? porque en esto era que estaba pensando Dios, acerca de nosotros, cuando dijo: “hagamos”, cuando dijo: “le haré”; y esto es lo que Él está haciendo; a ésto es a lo que Él nos está llamando; y Él sabe cómo llevarnos, El sabe cómo conducirnos.
Visión de la semejanza de la gloria de Yahveh
Entonces les invito a que abramos Ezequiel capitulo 1, para que miremos allí algunas expresiones interesantes al final del capítulo. Allí la sociedad bíblica le puso un titulo a este capítulo: "La visión de la gloria divina". ¡Oh!, qué título. Cuando Dios dijo: hagamos al hombre, Dios estaba pensando en
Entonces ¿estamos entendiendo el supremo llamamiento de
Esta frase es muy importante; eso es lo que él estaba tratando de escribir; dice: "Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Yahvè. Y cuando yo la vi, me postre sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba." Y ahí fue cuando le entregan un rollo a Ezequiel, escrito por dentro y por fuera; y él se come ese rollo y empieza a profetizar; y todo eso que él se comió, se convirtió en el libro de Ezequiel. El libro de Ezequiel es lo que el profetizó, que fue lo que él se comió, que fue lo que él recibió delante de la gloria de Dios.
Entonces, ¿si se dan cuenta, hermanos, de las expresiones de Génesis, las expresiones de Hebreos, las expresiones de Ezequiel, y las de Pablo también en Romanos, cuando dijo: "…a los que antes conoció, a estos predestinó para ser hechos (hagamos, le haré) conformes (conforme a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza) conformes a la imagen del Hijo de Dios." O sea, esas frases de Pablo tienen origen en las frases del Génesis, y en las demás frases que también tienen sus raíces ahí.
Conforme
"Hagamos al hombre conforme…"; ay!, cómo duele esa palabra, conforme; significa ser conformados para no distorsionar, para no acrecentar, para no quitar, para no cambiar, sino para representar al Señor. Dios quiso una criatura en la cual se pudiera sentir representado como se siente representado en Su Hijo. Digamos que el Padre está tan contento con lo que le da a Su Hijo, que quiere darle a Su Hijo lo que Su Hijo le da a Él. Por eso le da una Iglesia al Hijo, para que todo lo del Padre sea también del Hijo. El Padre tiene contentamiento en el Hijo, el Padre tiene la adoración del Hijo, porque el Hijo llama a Su Padre: "mi Dios"; "Voy a mi Dios y a vuestro Dios, a mi Padre y a vuestro Padre"; el Hijo le llama Dios al Padre, como también el Padre le llama Dios al Hijo: "Tu trono, oh Dios, por el siglo del siglo". Entonces, el Padre está tan satisfecho con el Hijo, que le dijo al Hijo: "Te haré una ayudadora idónea"; lo que Yo recibo de ti, Hijo, quiero que Tú lo recibas de
Casamiento y delegación
Piense en un casamiento; el casamiento es hacerse los dos uno; de manera que él se siente representado en ella, y todo lo que es de él es de ella, y todo lo que es de ella es de él. Entonces en esto es en lo que está ocupado Dios con nosotros, tanto en lo personal, como en lo eclesial. Toda la historia de nuestra vida personal, y toda la historia de
Todas las cosas con el Hijo
Ahora, si nos dio al Hijo, ¿cómo no nos va a dar también todas las cosas? Todas las cosas no son nada comparadas con el Hijo; si nos dio al Hijo, todas las cosas están ahí por añadidura; todas las cosas son pura añadidura; lo que en verdad nos quiso dar es Él mismo en el Hijo; Él mismo puso al Hijo como prototipo, y a ese prototipo como sustento dinámico, como vida para meterse en nosotros, para transformarnos de adentro para afuera, para que nosotros lo vamos conociendo puesto que está aquí, cada vez más íntimamente; oyéndolo a El, oyendo Su voz, comprendiendo Su carácter, como se nos enseñaba, que el hombre no se gloríe en otra cosa sino en entenderlo y conocerlo; simpatizar con el Espíritu de tal manera que no queramos ser algo distinto a lo que El es, y poder representarlo; igualmente con Él hacer lo que Él está haciendo durante toda la historia; porque Dios siempre está trabajando; ahora el trabajo de Dios es ese; el de la creación ya terminó; ya descansó de la creación; ahora tiene el trabajo de introducirnos en el descanso de El; y como no hemos entrado, como parece que muchos no han entrado en Su reposo, entonces Él está trabajando en eso. "Mi Padre hasta ahora trabaja y yo trabajo"; el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo siguen trabajando en esto; esto es el trabajo que Dios está haciendo. Eso es lo que explica todos los pasos de la historia personal de cada uno, y lo que explica todas las vivencias de
Formación del Hijo
Lo que Él está haciendo es formando al Hijo, que nosotros recibamos al Hijo, vivamos por el Hijo, nazcamos del Hijo, tengamos comunión con el Hijo, y en esa comunión simpaticemos con El, teniendo el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús para poder representarle. Si el Padre no ve a Su Hijo representado en nosotros, dice: ¡Uy!, cuanto trabajo tengo todavía; parece que hay cronos, pero kairòs todavía no! Mientras Él no vea eso, Él no está satisfecho. Pero esto es lo que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo dijeron que harían: hagamos esto; le haré esto a mi Hijo; y eso es lo que El está empeñado en hacer; Él está empeñado haciendo esto, y debemos entenderle a Dios, y todo lo que nos pasa, pues todo es controlado por la mano de Dios para producir esto. Si amamos a Dios, colaboraremos con Dios para producir esto.
Amarle
¡Ah!, Él tiene que enseñarnos a amarlo, amándonos Él primero. A medida que vamos siendo convencidos de esto, entonces nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero; ese es el varón; tiene que amar primero; y es por el amor de Él que ahora nosotros le amamos; pero vamos aprendiendo, y le pedimos a Él que nos enseñe a corresponderle; no importa que seamos nada; eso es lo que somos; pero Él, con la nada, con lo que no es, con lo vil y lo menospreciado, con lo que no sirve para nada, Él decidió avergonzar al diablo.
El adversario
¡Ay, ay¡; ese diablo tiene unas risitas burlonas!; aparece en los ojitos de algunos; a veces hasta de los hermanos, desafiándonos, burlándose. Y dice: - ¡usted qué viene a hablar de esto!- Ese diablo se va a quedar avergonzado. Que el Señor nos de la disposición de Su Hijo, que Él nos dé el rostro de Su Hijo como cuando iba para Jerusalén; para que esa risita burlona de Satanàs se le apague de sus labios. El Señor avergonzará una vez más a Satanás. Él se propuso deshacer las obras de Satanás, y con lo que no es, avergonzar lo que es. Satanás ahora se ríe, se ríe burlonamente de nosotros, nos menosprecia; pero eso no será para siempre; Dios dijo: "hagamos", y eso es lo que Él está haciendo; le haré a mi Hijo ayudadora idónea. Y se la va a hacer en las narices del diablo; inclusive, usándolo a él. El diablo solo es un sparring para Dios enseñarnos a boxear; el diablo será avergonzado; es lo que más debemos desear; tenemos que clamar como aquella viuda: "Señor, hazme justicia de mi adversario"; no quiero que se burle de mi; como le decía Pablo a Timoteo: "Timoteo, ninguno tenga en poco tu juventud". Cualquier risita burlona de Satanàs, cualquier miradita de esas satíricas, irónicas, va a desaparecer de su mirada, y cualquier sonrisita de esas va a desaparecer de su boca, cuando el Señor presente a Su Hijo una esposa ayudadora idónea.
Eso es lo que Dios está haciendo. Y para eso es que Él nos llamó; para eso es todo lo que vivimos; y para eso ha sido la historia de
Vamos a decirle a Dios, Señor, aquí estamos, no, vamos a ser la que Pedro nos enseño a no hacer, ah Señor mi vida pondré por ti; vamos a decirle, Señor, ojala tu consigas lo que quieres con nosotros, aquí estamos.
Autor: Gino Iafrancesco V., Colombia 2007.
Trascripción: Iván Darío Páez Torres.
Revisado por el autor.
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